TAFF Parte I: Negociaciones sobre la transición desde los combustibles fósiles 

Estuve en Santa Marta, entre el 23 y el 30 de abril de 2026, participando en la Primera Conferencia sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles (TAFF), organizada por los gobiernos de Colombia y los Países Bajos. Fui para aprender a, tan siquiera, imaginar un mundo libre de combustibles fósiles. Esta es la parte I de un blog en dos entregas, donde comparto mis notas de campo: datos, observaciones y reflexiones personales; y también trato temas como el multilateralismo, la política de las conferencias internacionales, los retos de eliminar los combustibles fósiles, la transformación sistémica y el significado de haber estado en dicho territorio. 

Este texto se basa en mis notas, pero también se complementa con algunos enlaces y recursos adicionales (ver abajo en referencias los “Recursos Adicionales”). 

La Conferencia TAFF no fue un evento puntual, sino un conjunto de procesos paralelos: una conferencia académica, la Cumbre Popular por un Futuro Libre de Fósiles, la “Asamblea Popular”, un segmento de alto nivel de ministros y enviados climáticos, reuniones sobre el tratado de no proliferación de combustibles fósiles y eventos con gobiernos subnacionales, parlamentarios y otros actores implicados. 

Los organizadores combinaron dos enfoques: uno mayoritariamente “orgánico”, “autonomista” y de trabajo desde abajo; y el segundo, un proceso más estructurado, como delegación de representantes para la redacción de un documento por segmento que se presentaría en la Plenaria de Alto Nivel. Hubo montones de reuniones online previas a la reunión de Santa Marta para debatir estos documentos, y durante el evento, se desarrollaron muchos grupos de trabajo y documentos colaborativos en línea. Si formas parte de una organización, me imagino que es más fácil situarte. A menudo yo me sentía un poco perdida, ya que no fui con el objetivo de influir en el documento final ni en los procesos de redacción. Fui a observar, escuchar y aprender de las personas que luchan contra los combustibles fósiles. 

Ver agenda en el enlace 

Multilateralismo 

Como explicaron los organizadores, no se trataba de un proceso de negociación, sino de una cumbre destinada a intercambiar ideas, conocimientos y compartir; o, como diría Irene Vélez Torres, Ministra de Ambiente de Colombia en la sesión plenaria final, “ser honestos sobre” los desafíos nacionales de la transición. Los debates se estructuraron en torno a tres pilares temáticos: 

1. Superar la dependencia económica de los combustibles fósiles; 

2. Transformar la oferta y la demanda; 

3. Cooperación internacional y multilateralismo. 

Durante la reunión de alto nivel, los representantes del gobierno tuvieron la oportunidad de escuchar a la sociedad civil, académicos, trabajadores y otros actores. El programa fue organizado en una sesión plenaria inaugural (vídeo), tres sesiones temáticas paralelas con conversaciones informales entre representantes nacionales y de la sociedad civil sobre diferentes temas (bajo la Regla de Chatham House1) y una sesión plenaria de clausura (vídeo). Las sesiones plenarias estaban restringidas a invitados, pero se emitieron en directo por YouTube (ver abajo en “Recursos Adicionales”). 

Varios ministros y voceros climáticos hicieron declaraciones durante estas sesiones, alternando representantes estatales y no estatales, lo que fue muy interesante de presenciar. Ellos enfatizaron la importancia de abandonar los combustibles fósiles no solo por razones climáticas, sino también por preocupaciones sobre la seguridad energética y la vulnerabilidad económica que conlleva la dependencia de un recurso tan volátil. 

En la sesión plenaria final, los participantes destacaron su satisfacción con el formato adoptado. Según ellos, al no ser una negociación tradicional, las discusiones fueron más abiertas, con mayor disposición al diálogo e intercambio de experiencias, especialmente en las sesiones paralelas. Este formato permitió la interacción directa entre representantes del gobierno y la sociedad civil. Aparentemente, el proceso fue considerado más productivo que los formatos rígidos de las Conferencias de las Partes (COP). 

Según los organizadores, 57 países participaron en la conferencia en Santa Marta. Algunos países (notablemente China y Estados Unidos) no fueron invitados, justamente para evitar reproducir la dinámica de las COPs y así evitar también posibles estancamientos. Al contrario, la propuesta era construir una “coalición de los dispuestos“, una expresión que se repitió frecuentemente a lo largo del evento. Los participantes señalaron que esta coalición está inspirada en el Tratado de Prohibición de Minas Antipersonales, que comenzó con solo unos pocos signatarios y hoy reúne a más de 160 estados.  

La coalición está compuesta por países con diferentes niveles de compromiso para eliminar progresivamente los combustibles fósiles. Entre los países participantes, seis: Canadá, Australia, Brasil, México, Noruega y Nigeria (que durante la sesión plenaria dijo que apoya la reducción progresiva en lugar de la eliminación progresiva de los combustibles fósiles) representan más del 80 por ciento de la producción de combustibles fósiles dentro de este grupo.  

Esto pone de manifiesto tanto el potencial como las limitaciones de la iniciativa: reúne a algunos de los principales países productores, aunque no incluye a todos los actores centrales en la producción global de combustibles fósiles (véase el mapa abajo y/o siguiendo el enlace). La intención, como se declaró durante la sesión plenaria final, es mantener una “coalición abierta”, dando la bienvenida a cualquier país dispuesto a actuar. 

Vivid Maps (2019) ‘Producción de combustibles fósiles por país’. vía: Enlace 

Contribución de los países a la producción total de combustibles fósiles.  

El proceso TAFF precede a la COP30, especialmente al considerar iniciativas relacionadas, como la propuesta del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles. Durante la COP30 en Belém, un grupo de unos 80 países interesados intentó incluir en el texto final de la decisión una referencia a una hoja de ruta para la transición más allá de los combustibles fósiles. El presidente Lula expresó públicamente su apoyo a esta iniciativa. La presidencia de la COP y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil dieron seguimiento a la propuesta (aunque existen desacuerdos respecto a la decisión de Lula de adoptar una posición pública sobre el tema), pero finalmente no fue incorporada a la decisión final. Ahora, se espera que la Presidencia de la COP30 lidere un esfuerzo para presentar una “Hoja de Ruta de Belém” para la transición más allá de los combustibles fósiles durante la COP31. 

Otra palabra que escuché repetidamente en Santa Marta fue plurilateralismo. Paralelamente al proceso multilateral, y como respuesta a la frustración con la dinámica de las COP, iniciativas como la Conferencia de Santa Marta y el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles se ven como procesos paralelos y mutuamente reforzadores, cada uno desempeñando funciones distintas pero complementarias. Aunque se llevan a cabo fuera del marco formal de negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), estos procesos buscan influir en las COP. Se espera que los resultados de la conferencia, por ejemplo, sean compartidos con la presidencia de la COP30. 

En este contexto, la Ministra del Interior de Tuvalu, Maina Vakafua Talia, cuyo país, junto con Irlanda, acogerá una conferencia en 2027, señaló que “el multilateralismo y la cooperación internacional no se definen por un solo proceso, sino por el reconocimiento de las brechas de gobernanza.” i  

Sobre los visados 

Muchos representantes de la sociedad civil de países africanos y asiáticos no pudieron asistir a la conferencia porque no consiguieron las visas. Esto generó una gran frustración que fue expresada a través de los canales de diálogo creados para el evento (tanto por correo electrónico como por grupos de WhatsApp). Sin embargo, la recomendación predominante entre las principales organizaciones de la sociedad civil fue que el problema no debía denunciarse públicamente ni difundirse ampliamente, para evitar desviar la atención de la disputa política más amplia. Aun así, durante las sesiones, varios participantes expresaron su decepción porque las barreras que a menudo se observan en las COP, especialmente en Bonn, se reproducían en una conferencia que se presentaba explícitamente como más inclusiva. 

¿Por qué necesitamos una conferencia internacional? 

Esta pregunta me ha acompañado durante toda esa semana. Al hablar de los caminos hacia la transición, es evidente que varían según el contexto de cada país. Incluso cuando hablamos de energías renovables, por ejemplo, la relevancia de cada fuente depende en gran medida de las condiciones locales. Entonces, ¿por qué necesitamos un esfuerzo global, y potencialmente un tratado internacional, para regular esta transición? Parte de la respuesta, creo, está en el Compass que ayudé a desarrollar el año pasado.  

1. Crear principios comunes 

Sin cierto grado de coordinación internacional, cada país perseguirá su propia concepción de una “transición justa”, y estas concepciones pueden entrar en conflicto. Los foros internacionales, como conferencias o tratados, pueden contribuir a alinear conceptos fundamentales (¿qué significa en la práctica una transición “justa”?), evitar políticas incompatibles (como subsidios o normas comerciales) y establecer un conjunto compartido de principios. 

2. Abordar interdependencias globales 

Incluso si las políticas se desarrollan a nivel nacional, la transición es estructuralmente global. Está moldeada por cadenas de valor interconectadas (minerales críticos, energía e industria), comercio internacional, flujos financieros e intercambio tecnológico. Sin coordinación, los países pueden acabar transfiriendo costes sociales y medioambientales a otros, profundizando las desigualdades entre el Norte y el Sur, o promoviendo formas de competencia desleal, una verdadera “carrera hacia el fondo”.  

3. Movilizar la financiación y la redistribución. 

Una transición justa requiere abundantes recursos financieros, pero estos están distribuidos de forma extremadamente desigual. Por tanto, Compass señala la necesidad de reformar la financiación climática y dirigir el apoyo a los países con menor capacidad de implementación, algo que solo puede lograrse mediante la cooperación internacional. 

En una de las sesiones a las que asistí, Camila Perotti (BankTrack) habló sobre los retos de reformar los sistemas financieros para permitir una transición justa sin profundizar el endeudamiento público en el Sur Global. Destacó que la financiación privada ha desempeñado un papel central en la expansión de los combustibles fósiles, unos 7,9 billones (millones de millones) de dólares desde 2015, impulsada principalmente por los bancos del Norte Global. Según ella, esto refleja una dependencia excesiva de una autorregulación que es a todas luces insuficiente. Lo que se necesitaría, argumentó, es un marco regulatorio para el financiamiento privado con normas climáticas claras. Las propuestas existentes, como el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, podrían ir en esta dirección, pero tendrían que incorporar el sector financiero privado de forma más explícita.  

También llamó la atención sobre el monto de la financiación pública que aún se destina a los combustibles fósiles: aproximadamente 1,1 billón (un millón de millones) de dólares al año en subvenciones e inversiones en infraestructuras como carreteras, transporte marítimo y aviación. Aunque iniciativas como la Asociación para la Transición de la Energía Limpia han reducido parte de esta financiación pública, persisten contradicciones significativas. En el Amazonas, por ejemplo, diez bancos financian más del 60 por ciento de la exploración petrolífera, a menudo a través de estructuras financieras complejas que dificultan identificar responsabilidades.  

Ejemplos del Sur Global ilustran estas dinámicas. Países como Bolivia han pasado de ser productores a ser dependientes de importaciones, mientras que siguen surgiendo presiones para hacer nueva exploración. En este contexto, las discusiones sobre la cooperación regional, como en la cuenca amazónica, y sobre la llamada “deuda ecológica” entre el Norte y el Sur se vuelven especialmente relevantes. 

Para saber más, lee: Más sobre Amazon Finance (Banks v. TheAmazon.org).  

4. Asegurarse de que nadie quede atrás 

La transición tendrá profundos impactos sociales, en el empleo, en regiones dependientes de combustibles fósiles y en desigualdades ya existentes. Los acuerdos internacionales pueden convertirse en instrumentos movilizados por las comunidades en conflictos socioambientales, influyendo en la forma en que se formula e implementa la transición justa en los territorios. 

5. Enfrentar problemas de acción colectiva 

Las conferencias y tratados ayudan a coordinar compromisos, generar presión política y reducir la probabilidad de inacción colectiva. Este punto se reforzó en otra conferencia a la que asistí, impartida por Carlos Larrea (Universidad Andina Simón Bolívar – Ecuador), quien señaló que investigaciones actuales indican que más de dos tercios de las reservas conocidas de combustibles fósiles deben permanecer sin explotar para garantizar la seguridad climática. Esto plantea preguntas difíciles sobre qué reservas deben permanecer bajo tierra. Una proporción significativa, alrededor del 25%, se ubica en áreas megadiversas, lo que pone de manifiesto la necesidad de criterios como la sensibilidad ambiental. Una de las propuestas discutidas fue la creación de un fondo internacional para compensar a los países en desarrollo por la preservación de reservas de combustibles fósiles sin explotar (cabe destacar que Larrea fue el director técnico de la iniciativa Yasuní-ITT; este fondo nunca se materializó; la perforación comenzó en 2016 y no ha cesado desde entonces). 

Combustibles fósiles 

  • Combustibles fósiles y elecciones  

En su discurso, Gustavo Petro planteó una pregunta provocadora: 

“La pregunta que debemos hacernos es si realmente puede el capitalismo adaptarse a un sistema energético libre de combustibles fósiles. No responderé a esa pregunta aquí; dejo esa reflexión en sus manos, porque debe formar parte de un debate más amplio.” 

También recordó que Santa Marta fue en algún momento un centro minero de carbón, con una economía local estructurada en torno a la minería. Hoy esas minas están desactivadas y la ciudad ha experimentado una transición económica hacia el turismo. Esta trayectoria sitúa a Colombia en una posición particularmente interesante. Al mismo tiempo, representantes y participantes gubernamentales reconocieron contradicciones existentes, como la creciente dependencia de Colombia del gas importado. 

Estar allí en vísperas de un ciclo electoral hizo que estas tensiones se sintieran de manera muy evidente. En las conversaciones que tuve con taxistas, trabajadores de hoteles y restaurantes, me di cuenta de que la mayoría ni siquiera conocía la conferencia ni su agenda. En general, los residentes de Santa Marta no siguieron las discusiones, incluidos los estudiantes universitarios que participaron poco en las actividades que tenían lugar en sus propias aulas. Y mientras Gustavo Petro daba su discurso, los trabajadores petroleros protestaban fuera del evento.ii 

Esto plantea una preocupación recurrente: si los precios de la energía aumentan como resultado de la eliminación progresiva de los combustibles fósiles y el candidato respaldado por Petro pierde las elecciones, un nuevo gobierno podría revertir las políticas de transición energética.iii 

Nota al pie, actualización julio 2026: El candidato respaldado por Petro, Iván Cepeda, fue derrotado en las elecciones. El presidente electo, Abelardo de la Espriella, es un político de derechas y partidario de Donald Trump. 

Es difícil no pensar paralelismos con Brasil. También nos dirigimos a elecciones este año. Luiz Inácio Lula da Silva se presenta a la reelección, pero el escenario sigue siendo incierto. Mientras Lula representa, por un lado, el apoyo a una hoja de ruta para la transición más allá de los combustibles fósiles, como ocurrió en Belém, y, por otro, la continuidad de la defensa de la exploración petrolera en la Amazonia; el campo político opositor presenta una posición inequívoca: una orientación más cercana a la agenda de Donald Trump, favorable a la expansión de la exploración petrolera y al distanciamiento de las negociaciones climáticas. 

  • ¿Más allá de los combustibles fósiles? 

(Es increíble lo complejo que es este proceso.) 

Porque no se trata solo de combustibles fósiles, aunque también se trata de eso. No se trata solo de energía, aunque también se trata de eso. No se trata solo de empleos, aunque también se trata de eso. Y así sucesivamente. Es un proceso tremendo y multifacético, y siento que ese tipo de encuadres no siempre ayuda. Al contrario, pueden ser paralizantes: son demasiados intereses, demasiadas capas, demasiados contextos. 

Lo que más me preocupó, sin embargo, fue darme cuenta de que el énfasis general parecía estar en la acción y la implementación. Como si, ante la urgencia de la crisis climática, ya no hubiera más tiempo y fuera necesario centrar los esfuerzos directamente en las respuestas: diversificación económica, diseño de procesos participativos más efectivos, modelos de gobernanza capaces de reconciliar diferentes intereses y voces. 

Participé, por ejemplo, en una sesión cuyas preguntas orientadoras eran más o menos estas: ¿cómo integrar género, raza, clase y territorio en políticas de transición justa? ¿Qué marcos e indicadores son necesarios? ¿Cómo conectar la cooperación internacional con la implementación local? Preguntas ciertamente importantes. Pero la discusión parecía enmarcada principalmente como un problema de gobernanza o gestión. 

Y no se trata solo de eso. 

Si hablamos de un mundo más allá de los combustibles fósiles, esta transformación no puede reducirse a un cambio técnico. También debe ser política y social, una transformación que realmente implique justicia. Y esto es inevitablemente confuso. Es un terreno de conflictos. Nosotros (¿quiénes, exactamente?) no nos ponemos de acuerdo sobre cuáles son las “soluciones”. En los movimientos sociales, hay quienes defienden el fin del imperialismo y el neoliberalismo, rechazando las llamadas “falsas soluciones”. Otros reclaman un derecho al desarrollo, acercándose más a una comprensión más procedimental de la justicia. No todo es reconciliable. 

(Hubo un tiempo en que tenía mucha convicción en mi crítica al desarrollo. Pero algunos grupos argumentan que el desarrollo como tal puede reinventarse, resignificarse por territorios, superando el modelo lineal y eurocéntrico. ¿Será que sí puede?) 

Este “enfoque en la implementación” puede convertirse en una trampa: reduce el desafío político a una cuestión de diseño institucional. Esto me recuerda a los debates en torno al BAM (Mecanismo de Acción de Belém), un logro importante de la sociedad civil. Ahora, en su fase operativa, existe una fuerte presión para evitar su “politización”, tratándolo únicamente como un mecanismo para aumentar la eficiencia, mejorar los instrumentos económicos y los modelos de gobernanza. 

Pero si evitamos la política por miedo a “politizar” el proceso, perdemos una oportunidad importante. 

En Brasil y en toda América Latina, este tipo de tensiones está muy presente: por un lado, están quienes rechazan las “falsas soluciones” y defienden la justicia ontológica; por otro, quienes apuestan por un proyecto de desarrollo articulado con justicia en la asignación de recursos. 

Un ejemplo de esta trampa (enfoque de implementación) aparece en una rueda informativa de Greenpeace,iv que afirma que gestionar la eliminación global de los combustibles fósiles sin que ningún país ni comunidad quede atrás y que todos puedan beneficiarse de un sistema energético más resiliente, “requerirá cooperación, responsabilidad y una visión compartida.” Pero una alineación completa es poco probable. Algunos países, algunas comunidades, inevitablemente estarán en desventaja. Simplemente no es posible una conciliación completa. 

Sin embargo, en Santa Marta, estas dos perspectivas coexistían: por un lado, TAFF entendida principalmente como proceso de descarbonización (que involucraba energías renovables, minerales críticos, eliminación de carbono, créditos de carbono y cuestiones relacionadas); y por otro lado, TAFF como proyecto para transformar todo el sistema económico. 

Hidrante, foto tomada durante la conferencia. 

  • Energía nuclear 

La energía nuclear no fue un tema central de la conferencia y, en general, pareció relativamente aislada en relación con los demás debates. Surgió tanto en las discusiones de la conferencia académica como en la Cumbre del Pueblo, casi siempre desde una perspectiva crítica. En el segmento de alto nivel, uno o dos gobiernos la mencionaron como una de las posibles alternativas disponibles para los Estados para llevar a cabo la transición energética. 

En los debates en torno a la Declaración del Pueblo para una Transición Rápida, Equitativa y Justa hacia un Futuro Libre de Combustibles Fósiles, la energía nuclear inicialmente no se incluyó en el texto. Sin embargo, en una fase posterior de la redacción, comenzó a incluirse entre las llamadas “falsas soluciones“.  

  • Plástico 

Lo mismo ocurrió con el plástico. El tema se mencionó ocasionalmente como parte de la transición, pero no hubo un debate profundo sobre cómo transformar nuestras economías y formas de vida para superar la dependencia de este material. De manera similar, la declaración final de la Cumbre del Pueblo no hizo referencia al plástico. 

Panel Científico sobre la Transición Energética 

En su discurso en la sesión plenaria, la ministra de Medio Ambiente de Colombia afirmó que “necesitamos volver a la ciencia y basar nuestras decisiones en la ciencia.” En este contexto, el día 24 se inauguró oficialmente el Panel Científico sobre la Transición Energética Global en el Teatro Santa Marta. Esta iniciativa reúne a investigadores como Johan Rockström, director del Instituto de Investigación sobre Impactos Climáticos de Potsdam, y Carlos Nobre, de la Universidad de São Paulo. Ambos también participaron en la organización del Pabellón de Ciencias Planetarias durante la COP30. Este Panel Científico tendría sede en la Universidad de São Paulo y se espera que sus actividades se enfoquen en temas como trayectorias de transición, soluciones tecnológicas, diseño y evaluación de políticas públicas, instrumentos financieros y gobernanza. La propuesta es ambiciosa. A diferencia del IPCC, cuyos ciclos de evaluación suelen desarrollarse durante varios años y resultan en informes negociados y aprobados por los gobiernos, el nuevo panel pretende producir actualizaciones anuales y generar conocimiento que pueda adaptarse a contextos nacionales. La iniciativa tiene el potencial de ser extremadamente relevante. Al mismo tiempo, su eficacia dependerá de su capacidad para consolidarse de manera concreta.  

Abanico con letrero “Territorios libres de exploración petrolífera” 

Sin duda, es necesario fortalecer el papel de la ciencia en los procesos de transición justos. El problema es que los enfoques defendidos por investigadores como Nobre y Rockström tienden a enmarcar la transición principalmente como desafío técnico y de gestión. Nobre, por ejemplo, sostiene que la protección del Amazonas depende de una nueva ola de industrialización basada en la propuesta del “Amazon 4.0”. La perspectiva de Rockström, en cambio, está firmemente anclada en las ciencias naturales (y es gran entusiasta de soluciones como la tecnología de remoción de carbono). 

Aunque enfatizan el diálogo con actores privados y diferentes partes interesadas, ellos prácticamente no hacen referencia a formas de conocimiento más allá de la ciencia y la economía convencionales. El conocimiento indígena, el conocimiento local y otras formas situadas de producir conocimiento aparecen de manera marginal o instrumentalizada, en lugar de ser reconocidos como formas igualmente legítimas de entender y manejar el bosque. 

También preocupa la forma en que se ha concebido la participación y la experiencia en la formación de este panel. Hay poca transparencia sobre los criterios utilizados para seleccionar expertos y otros participantes y sobre quién toma estas decisiones y según qué parámetros. Este tema, por ejemplo, ni siquiera se discutió durante la conferencia académica celebrada en Santa Marta. 

Referencias

1. Schauenberg, Tim. “Countries Set a Path beyond Fossil Fuels.” Dw.Com, 2026. https://www.dw.com/en/a-new-climate-club-minus-the-fossil-fuel-lobby/a-76992981.

2 La Silla Vacía. “Trabajadores petroleros protestan contra cumbre de Santa Marta.” La Silla Vacía, 2026. https://www.lasillavacia.com/silla-amazonia/amazonia-en-breve/trabajadores-petroleros-protestan-contra-cumbre-de-santa-marta/.

3 Christina Anagnostopoulos, Zoe Law, Christine Chen and Kay Johnson. “Colombian presidential election: Trump-endorsed De La Espriella declares win – as it happened.” Reuters, 2026. https://www.reuters.com/world/colombian-presidential-election-live-trump-endorsed-candidate-de-la-espriella-2026-06-21/.

4 Greenpeace/ Francisco Rivotti. “A Just Transition away from fossil fuels.” Greenpeace policy briefing 2026. https://www.greenpeace.org/static/planet4-international-stateless/2026/04/e4040a7b-a-just-transition-away-from-fossil-fuels.pdf.

Recursos Adicionales

5. Daise Dunne.”Santa Marta: Key outcomes from first summit on transitioning away from fossil fuels”. Carbon Brief, 2026. https://www.carbonbrief.org/santa-marta-key-outcomes-from-first-summit-on-transitioning-away-from-fossil-fuels/

6. Christopher Wright. “Six nations at Santa Marta could shape fossil fuel futures”. Climate Change News, 2026. https://www.climatechangenews.com/2026/04/29/six-nations-at-santa-marta-could-shape-fossil-fuel-futures

7. Sebastian Rodriguez. “Santa Marta summit kick-starts work on key steps for fossil fuel transition”. Climate Change News, 2026 https://www.climatechangenews.com/2026/04/30/santa-marta-summit-kick-starts-work-on-key-steps-for-fossil-fuel-transition

8. Transition Away Conference, 2026 https://transitionawayconference.com/home Alex “Fossil fuel production by country”. Vivid Maps, 2019. https://vividmaps.com/fossil-fuel-production-by-country

9. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible “Transitioning Away from Fossil Fuels (2026) ‘Plenary Session of the First Conference for the Transitioning Away from Fossil Fuels.’” YouTube, 2026. https://www.youtube.com/watch?v=8YNfFPMRXKk

10. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible “Transitioning Away from Fossil Fuels (2026) ‘Plenary Session of the First Conference for the Transitioning Away from Fossil Fuels.’”YouTube, 2026. https://www.youtube.com/watch?v=suwPXFd8R8w

11. Jonathan Watts and Fiona Harvey. “‘Suicidal’ model of capitalism leading to war and fascism, climate summit told” The Guardiam, 2026. https://www.theguardian.com/environment/2026/apr/29/capitalism-colombia-climate-summit-gustavo-petro